Yo creo que es tan solo una etiqueta.
Con el tiempo he aprendido a no caer en la desdicha ajena.
Miro el mundo como el niño que ve el mar por vez primera: sorprendida,
curiosa...
Con miedo y a la vez con espíritu aventurero.
Con el tiempo he aprendido que no por tener grandeza de corazón
Una debe arrojar su energía en
cualquier taza.
Amar equilibradamente es la mejor de las batallas libradas por mi alma.
Miro el mundo con asombro, a veces con temeridad,
Otras con la inquietud que tiene el viento cuando alcanza la cima de la
montaña,
Con la fragilidad con la que el aire se ensancha,
Rodeando todo lo que encuentra para al final preguntarse:
¿Es éste el mundo que me rodea?
Dicen que tengo alma de poeta,
Yo creo que tan solo siento éste camino llamado vida
Con toda la grandeza de mis sentidos.
